En la década de los 60 el astrofísico ruso Nicolai Kardashev, pionero de la búsqueda de inteligencia extraterrestre en su país, propuso una clasificación de las supuestas civilizaciones extraterrestres existentes en el universo en tres grupos, según la cantidad de energía utilizable a su disposición. Dichos tipos corresponderían a lo que podríamos denominar civilización planetaria, estelar y galáctica respectivamente. Una civilización de tipo I sería aquella capaz de aprovechar toda la energía disponible en su planeta, la de tipo II toda la energía disponible de una estrella y la de tipo III toda la energía aprovechable de una galaxia. La civilización humana sería de tipo 0 ya que aún no somos capaces de aprovechar toda la energía disponible en nuestro planeta de forma global.

El principal objetivo de Kardashev era determinar que nivel tecnológico debía alcanzar una civilización para que fuese posible detectar desde la Tierra sus transmisiones, ya que la distancia capaz de recorrer una señal sin perdidas está directamente relacionada con la energía empleada para emitirla. Por otra parte las grandes estructuras espaciales construidas por civilizaciones avanzadas deberían generar radiaciones infrarrojas fáciles de rastrear. En general se cree que una civilización de tipo I sería muy difícil de detectar, pero del tipo II y III podrían llegar a ser descubiertas incluso por nuestros instrumentos actuales mediante una búsqueda adecuada.

También se ha especulado mucho sobre las capacidades técnicas que poseería cada tipo. Así una civilización planetaria sería capaz de controlar el clima, terremotos, erupciones volcánicas y gestionar globalmente los recursos. Dominaría la fusión nuclear y sería capaz tanto de colonizar planetas cercanos como llegar a las estrellas más próximas. Las civilizaciones de tipo II serían capaces de construir megaestructuras espaciales como mundos anillo o esferas de Dyson, gigantescas estructuras que rodearían parcial o completamente una estrella para aprovechar su energía. Habrían desarrollado motores de anti-matería y utilizarían robots auto-replicantes para expandirse por una porción de la galaxia. Una tipo III tendría capacidad para moverse libremente a través de toda la galaxia e implicaría capacidades como viajar a velocidades próximas a la luz o el uso de agujeros negros y de gusano, si ello es posible.

Todo lo que una persona pueda imaginar,
otras podrán hacerlo realidad
Julio Verne

El astrónomo ruso no estipuló medidas intermedias a pesar del enorme salto entre niveles. Carl Sagan, interesado en una clasificación más formal, solucionó este punto dividiendo cada categoría en 10 partes (indicándose con una cifra decimal). Interpolando y extrapolando valores, calculó que la civilización humana actual correspondería a un tipo 0,7. Además amplió la escala para tener presente la cantidad de información que almacena una civilización. Dicho dato se expresa en bits y Sagan comenzó con un valor de 106, asignándole la letra A, y que correspondería a una civilización muy primitiva. Los niveles posteriores se indican con las siguientes letras del abecedario y con un factor de incremento de 10; es decir, B representaría 107 bits de información y así sucesivamente. A la civilización humana actual le correspondería una H, por tanto la nomenclatura completa para nosotros sería 0,7H.

Algunos autores, como Michio Kaku, han ejemplificado los diferentes tipos de civilizaciones a través de conocidas obras de ficción. Una tipo I sería la mostrada en Flash Gordon, la federación de planetas de la serie Star Trek correspondería a una civilización tipo II y el imperio galáctico aparecido en Star Wars sería un tipo III.

Referencias

Nikolai Kardashev:
– Transmission of Information by Extraterrestrial Civilizations
– On the Inevitability and the Possible Structures of Supercivilizations
Carl Sagan: La Conexión Cósmica (capítulos 33 y 34)
Michio Kaku:
– The Physics of Extraterrestrial Civilizations
– The Physics of Interstellar Travel

La imagen superior es la representación artística de un mundo anillo.

 

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