En el verano del año 1950 el eminente físico Enrico Fermi durante una charla informal sobre platillos volantes y civilizaciones extraterrestres preguntó ¿Dónde están todos? Efectivamente, si frecuentes estimaciones parecen indicar la existencia de cientos de miles de civilizaciones alienígenas, cómo es posible que nunca hayamos tenido evidencias de ninguna de ellas. Dicha contradicción se conoce cómo la paradoja de Fermi.

Enrico FermiEnrico Fermi, de origen italiano, fue una figura destacada de la física teórica por sus contribuciones a la mecánica cuántica y a la física de partículas. Recibió el premio Nobel en 1938, participó en el proyecto Manhattan y más tarde en las pruebas de los primeros reactores nucleares. Poseía una habilidad especial para realizar cálculos rápidos sobre problemas aparentemente imposibles de resolver debido a la falta de información, mediante aproximaciones y suposiciones razonables. Solía plantear a sus alumnos cuestiones como ¿Cuántos granos de arena hay en todas las playas del mundo? o ¿Cuántos afinadores de piano hay actualmente en la ciudad de Chicago? Este tipo de cuestiones hoy día son conocidas como problemas de Fermi.

En la época mencionada al comienzo de este artículo Fermi trabajaba en Los Álamos, Nuevo México. Durante una comida con unos colegas alguien mencionó una viñeta humorística aparecida recientemente en el diario The New Yorker donde el dibujante había relacionado frecuentes avistamientos OVNI en la zona con un extraño caso de desaparición de cubos de basura. Tras las bromas iniciales la charla derivó en una conversación más seria sobre los viajes interestelares y la existencia de civilizaciones técnicamente avanzadas en la galaxia. Un poco más tarde, cuando los temas se habían vuelto más mundanos, Fermi preguntó de repente ¿Donde están todos?

Sus compañeros entendieron perfectamente a que se refería. Aunque aún faltaba una década para que Frank Drake diese a conocer su famosa ecuación epónima, calcular el posible número de civilizaciones existentes en la galaxia era el típico problema de Fermi. En virtud de los datos de la época probablemente obtendría valores comprendidos entre medio millón y un millón. Así que la pregunta era, y continúa siendo, obligada ¿donde están? y ¿porqué aún no hemos tenido noticias de ellas? Sobre todo teniendo en cuenta que muchas deberían ser miles o incluso millones de años más antiguas que nuestra propia civilización.

¿Donde están todos?
Enrico Fermi

Supuestamente Fermi trataba de poner en duda un universo repleto de alienígenas y sobre todo las historias de platillos volantes; sin embargo, hoy día la paradoja se toma como la evidente contradicción entre nuestras observaciones y los resultados tan optimistas obtenidos por algunos estudiosos del tema, pudiendo estar la explicación tanto en nuestra incompetencia para detectar civilizaciones extraterrestres como en la inexistencia de las mismas.

Stephen Webb, en su libro where is everybody? Ha recopilado 50 soluciones para la paradoja de Fermi agrupándolas en tres categorías: Los extraterrestres están o ya han estado en nuestro sistema planetario; existen pero no han contactado, debido a una búsqueda inadecuada o a dificultades físicas insalvables; no existen, porque somos los primeros o los únicos.

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Frank Drake, investigador del SETI, propuso en 1961 una ecuación para estimar el número de posibles civilizaciones detectables:
N = N* × fp × ne × fl × fi × fc × fL
N* número de estrellas en la galaxia, fp fracción con sistemas planetarios, ne número de planetas aptos para la vida, fl fracción en los que aparece vida, fi fracción en los cuales surge vida inteligente, fc fracción con tecnología capaz de emitir señales, fL fracción del periodo vital de la civilización.

Dependiendo de quién y cómo se interpreten los valores pueden obtenerse un millón de civilizaciones o una sola.

Referencias

Stephen Webb: Where is everybody?
Paul Davies: Un silencio inquietante
Biografías y Vidas: Enrico Fermi

La imagen inferior fue la viñeta humorística aparecida en el New Yorker. La fotografía es de Enrico Fermi.

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