El día 29 de Febrero es un intento de corregir el desfase existente entre el año trópico, tiempo real que invierte la Tierra en completar un ciclo en torno al Sol, y el año civil.

Los antiguos egipcios fueron los primeros en utilizar un calendario solar de doce meses y 365 días, pero al haber calculado erróneamente la duración del ciclo solar y no incluir correcciones al desfase, su uso terminó haciéndose inviable. Los romanos por otra parte usaban un calendario basado en ciclos lunares, pero presentaba muchos inconvenientes para las campañas militares y la vida cotidiana, no estando en absoluto relacionado con el inicio de las estaciones. Julio César para solucionar el problema encargó al astronomo griego Sosígenes la elaboración de un nuevo calendario, quien decidió utilizar ciclos solares y calculó con bastante precisión un año trópico de 365 días y 6 horas. Un calendario civil útil debía contar con un número entero de días, por lo que le asignó 365 y para evitar la acumulación del desfase, intercaló un día extra cada cuatro años.

Los romanos, a diferencia de la costumbre actual, intercalaban el día extra detrás del 24 de febrero. Para ellos dicho día era el sexto antes de las calendas de marzo, como denominaban a los días iniciales del mes. Así pues el día añadido era el bi-sexto, de donde ha derivado el término actual bisiesto.

calendarEl problema del calendario juliano es que la duración del año trópico realmente es de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 45 segundos, siendo el desfase tras la corrección, por exceso y causando un adelanto de un día en el inicio de las estaciones cada 128 años. Debido al efecto acumulativo del desfase, con el transcurso de los años la sincronización con los periodos estacionales fue perdiéndose hasta que en 1582 el papa Gregorio XIII impulsó una nueva reforma del calendario. El resultado fue nuestro actual calendario, denominado gregoriano, donde los años seculares de cada siglo (los que acaban en 00) anteriormente considerados bisiestos, ya no lo son salvo que sean múltiplos de 400. Es decir los años 1800 y 1900 no fueron bisiestos, 2000 si lo fue y 2100 no lo será. De esta forma cada cuatro siglos quedan suprimidos 3 días, aproximando mucho el resultado a la solución ideal.

La reforma gregoriana no sólo cambió la distribución de los años bisiestos. Para arreglar el desfase acumulado por el calendario anterior se recortaron 10 días, pasándose del 4 de octubre de 1582 al 15 de octubre del mismo año; es decir según nuestro actual calendario esos diez días nunca existieron. Además no todos los países europeos adoptaron el nuevo calendario al mismo tiempo, por lo que existen curiosas discrepancias históricas. Por ejemplo, Isaac Newton nació el 4 de enero o el día de Navidad según se tome el calendario juliano vigente en ese momento en Inglaterra o el gregoriano. Por la misma razón Cervantes y Shakespeare murieron en la misma fecha, 23 de abril, pero diferente día.

La solución actual, a pesar de las correcciones introducidas, no es totalmente perfecta y nuestro calendario genera un desfase de 3 días cada 10.000 años; aunque dicho margen de error no se considera significativo.

Referencias

James Trefil: 1001 cosas que todo el mundo debería saber sobre ciencia
Rafael Bachiller: ¿Por qué el año comienza el 1 de enero?
Pedro Velasco y Telmo Fernández: Guía del cielo 2012

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