Uno de los acontecimientos más esperados del pasado año fue la intervención de Elon Musk, fundador de SpaceX, en el Congreso Internacional de Astronáutica donde desveló los planes de su empresa respecto a Marte. Y no podían ser más ambiciosos y espectaculares. Pretende iniciar la colonización del planeta rojo en las próximas décadas convirtiendo a la humanidad en una especie multiplanetaria.

El coste actual por persona de un viaje a Marte es astronómico sólo al alcance de gobiernos y pocos privilegiados. La idea de Musk es reducir esta cantidad hasta el precio medio de una casa en Estados Unidos (unos 200.000 dolares) de tal forma que cualquiera que quiera ir a Marte pueda hacerlo. Para ello plantea una estrategia basada en cuatro puntos: Reutilización completa, repostaje en órbita, producción de combustible en Marte y elección del combustible adecuado. La reducción más drástica se lograría gracias al primer punto, siendo casi todos los elementos del Sistema de Transporte Interplanetario propuesto reutilizables. El combustible elegido es un compuesto de metano y oxígeno líquido, siendo al mismo tiempo eficiente y producible en Marte, evitándose así la necesidad de transportarlo.

La Tierra es la cuna de la humanidad, pero no se puede estar para siempre en la cuna
Konstantín E. Tsiolkovsk

El componente más importante y cuya construcción debería iniciar el proyecto es el lanzador. Un cohete enorme, más grueso y alto que el Saturno V que llevó al hombre a la luna, basado en fibra de carbono, con capacidad para transportar 550 toneladas e impulsado por 42 motores Raptor cuyas primeras pruebas han comenzado. En muchos aspectos, según Musk, será una versión mayor del Falcon 9, actual lanzador de la empresa con 9 motores más tradicionales. Sobre el mismo se montará el vehículo interplanetario con capacidad para 100 personas y equipado con otros 9 motores Raptor. También contará con paneles solares que se desplegarán durante el viaje para generar energía eléctrica.

El cohete dejará la nave tripulada en órbita terrestre y luego regresará a la plataforma de lanzamiento donde su lugar será ocupado por otra versión similar diseñada para cargar combustible. Volverá a despegar acercando este segundo vehículo al primero para realizar un repostaje en órbita, operación que realizará varias veces hasta proporcionar el combustible necesario para iniciar el viaje, cuya duración será aproximadamente de 80 días. A su llegada al planeta rojo la nave aterrizará verticalmente empleando sus motores sin necesidad de paracaídas. Portará una pequeña planta de producción que elaborará combustible durante su estancia en el planeta a partir de elementos marcianos. Concretamente empleará CO2, abundante en la atmósfera, y Agua, congelada bajo el suelo, para producir Oxígeno y Metano. Cuando disponga del propelente necesario traerá de vuelta a la Tierra a aquellos viajeros que deseen regresar. Además, una vez establecidos en Marte, este mismo sistema de transporte podría ser utilizado para viajar a otros cuerpos del Sistema Solar como Europa o Encelado.

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Hay muchos aspectos importantes que Musk aún no ha explicado, pero se trata de un plan real de una empresa aeroespacial en activo. Aunque finalmente no pueda llevarse a cabo, nos ha devuelto la ilusión e impulsará el sector.

Referencias

Elon Musk: Congreso Internacional de Astronáutica (México, septiembre 2016)
ElPais: Elon Musk desvela su plan para crear una civilización en Marte
Daniel Marín: El grandioso plan de SpaceX para colonizar Marte

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